martes, 20 de noviembre de 2012

Deporte y política

Mucho se está poniendo de moda el querer mezclar y comparar deporte y política. Los últimos hechos acaecidos en Cataluña (esteladas y banderas independentistas en el Camp Nou) así lo demuestran. Pues bien, llevar la política al deporte o el deporte a la política fue una actividad frecuente que se remonta a la Edad Media, cuando en Bizancio la única actividad deportiva existente se llevaba a cabo en el hipódromo. Existían cuatro equipos que representaban un color y estos, a su vez, la relación con los cuatro elementos cósmicos: aire, agua, tierra y fuego. Estas representaciones suponían un interferencia entre la imaginación y la política y al mismo tiempo una recapitulación del significado de los colores en los Juegos. Los equipos, divididos en cuádrigas, realizaban una carrera que simulaba el recorrido de las fuerzas cósmicas por la vía astral compitiendo por establecer la verdadera jerarquía de valores y las diversas funciones de una ciudad en armonía con el cosmos; de esta manera los cuatro clubes se transformaban en partidos políticos que tenían su programa y defendían sus propios ideales. Así, la política es abandonada al deporte y a las masas manipuladas de sus seguidores. Como ejemplo el de Justiniano en el año 532, insultado por verdes azules ordenó a su general Belisario una ejecución de 300.000 personas después de encerrarlos en el estadio. 

A pesar de los sentimientos populistas que unos u otros puedan tener el deporte y la política son dos actividades diferentes. Si bien es cierto que el uno puede llevar a la otra, el deporte encarna una serie de valores que la política jamás ofertará y viceversa. El deporte es la actividad física, ejercida como juego o competición cuya práctica supone entrenamiento y sujección a normas. La política es considerada como un arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los estados, comunidades, etc. Si tomamos y comparamos ambas definiciones, observamos que carecen de equidad, el deporte es una actividad física, la política una doctrina u opinión. Por ello, quien utilice el deporte o cualquiera de sus vertientes para poder llegar a la política, estará retrociendo hasta la Edad Media, realizando un ejercicio de lo más arcaico.