martes, 4 de diciembre de 2012

Valores educativos del deporte

Hemos oído hablar en muchas ocasiones, que la práctica deportiva puede aportar una serie de beneficios, no sólo físicos, si no también psíquicos, e incluso que pueda favorecer actitudes positivas, llamadas valores. Por definirlos de alguna manera, se trata de unos principios que regulan el comportamiento de las personas en cualquier situación de la vida. Este efecto actitudinal se explica porque a través de la práctica deportiva sistemática los jóvenes deportistas experimentan una serie de conductas que les van a ser de utilidad en la edad adulta, cuando tengan que enfrentarse de verdad a las dificultades de la vida. Son de gran ayuda en la adolescencia, esa "etapa crítica", donde los procesos madurativos, las experiencias dispares y los conflictos emocionales provocan un desorden del comportamiento. Pero también tiene su aplicación en la vida laboral, familiar y social del joven y del adulto, ya que tener un carácter moldeado con el esfuerzo y la dedicación, supone una ventaja en la carrera de la vida.

Así pues, los principales que se pueden desarrollar a través de la práctica deportiva son: compañerismo (mantener una relación cordial con los que se encuentran en un mismo equipo), sacrificio (experiencias de esfuerzo que tienen como finalidad obtener una meta), compromiso (exigirse y tener una responsabilida con el club, los compañeros, el entrenador..., pare tener un objetivo), perseverancia (relacionado con la constancia), aceptación (ser capaz de llevarse bien con los demás a pesar de las diferencias),  autocontrol (dominación de un mismo), valor (ánimo para afrontar retos), ambición (tener aspiraciones), madurez (comprensión de la vida, de sus posibilidades y de sus limitaciones), responsabilidad (confianza en uno mismo), educación (buenas maneras), respeto (demostrar cortesía por los demás), deportividad (demostrar comportamientos positivos frente a sus oponentes, aceptando la derrota y teniendo buen talante frente al éxito), imparcialidad y objetividad (no permitir una ilegalidad), independencia (tener confianza en uno mismo y no depender de los demás), amistad (afecto personal que surge de forma desinteresada y recíproca), integración (sensación de que importo a los demás y de que los demás me importan a mi) u obediencia (cumplir las indicaciones, consejos y tareas orientadas por una persona que se encarga de su formación, "entrenador", profesores, etc.)

Como se puede observar, el deporte es prolífero en valores. Somos muchos los que contribuimos a la formación de los más pequeños a través del deporte. Por ello, hay que buscar la mejor de las formaciones y qué mejor que hacerlo a través de la transmisión de estas enseñanzas que pueden ser inherentes a la competición.